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Orden de Frailes Menores Capuchinos

Custodia San Juan Bautista de Puerto Rico


Fray Jimmy Casellas, OFMCap.

Director Espiritual 

Asociación Misionera Capuchina

Queridos hermanos y hermanas:

¡Que la paz de nuestro Señor Jesucristo resucitado esté con ustedes hoy y siempre! Una Cuaresma más en nuestra vida de cristianos católicos en Puerto Rico y en todo el mundo católico. Sí, es una de las celebraciones que nos une a todas las iglesias cristianas del mundo, el dolor y la esperanza han sido, y serán, dos elementos que siempre tocan los corazones de cualquier persona, aún las no creyentes. Todos los seres humanos nos componemos de sentimientos y pensamientos, por eso el dolor y la esperanza se identifican con cualquier ser pensante y sentimental que pisa este planeta. De hecho, la Cuaresma es una de las celebraciones en el mundo cristiano más antigua. Profundicemos en los orígenes de esta celebración. 

Las primeras alusiones a una preparación de la fiesta de Pascua se remontan al siglo IV, al principio en Oriente y finalmente en Occidente. Al finalizar este siglo, ya consiste en un período de 40 días, aunque la preparación para la celebración pascual ya existía (por menos tiempo) desde el siglo II. La Cuaresma, en todo caso, fue instituida después del reconocimiento del cristianismo por el emperador Constantino (Edicto de Milán, 313). En esa época, los paganos recibían el Bautismo en masa. Pero el fervor de los primeros tiempos, donde las persecuciones exigían una fe muy fuerte, se fue atenuando poco a poco. Los cristianos eligieron entonces huir del mundo y refugiarse en el desierto, para poder llevar una vida de oración y de renuncia. Se los llamaba los “Padres del desierto”. En la misma época comienza a aparecer el catecumenado de los adultos que quieren recibir el Bautismo, y la práctica de la penitencia pública para los cristianos culpables de muerte, de adulterio o de apostasía. De esta manera, la Cuaresma fue tomando forma.

Los cristianos, conscientes de sus pecados y de sus miserias, en un deseo de purificación eligieron unirse a los penitentes públicos para acompañarlos en su Cuaresma de penitencia. Es así como la Cuaresma se fue extendiendo por toda la Iglesia, y las reglas de la penitencia fueron retomadas, pero con algunos cambios: las prácticas impuestas a los penitentes públicos eran de ayuno, tiempo de oración y abstención de relaciones conyugales. Tampoco se celebraba ningún casamiento durante la Cuaresma. Además, se imponía el ayuno a todas las personas de 20 a 60 años: éste consistía en hacer una sola comida al día y más tarde una merienda por la noche. A veces se ayunaba “a pan y agua”, especialmente el viernes y el sábado santos. La abstinencia de carne, de manteca y de huevos, que era la regla para todos los viernes del año, también se extendía a los miércoles de Cuaresma. A partir de la Segunda Guerra, estas prácticas comenzaron a ser reducidas de una manera importante y hoy, después del Concilio Vaticano II, el ayuno es reservado al Miércoles de Ceniza y al Viernes Santo. Pero si las reglas propuestas por la Iglesia fueron suavizadas, no es porque la Cuaresma corra riesgo de desaparecer para los cristianos, sino que, a través de esta flexibilización, la Iglesia nos muestra su deseo de responsabilizar verdaderamente a los cristianos, en lugar de someterlos a prácticas obligatorias y universales. En efecto, en este tiempo que promueve la conversión, cada uno está invitado a “hacerse cargo” de sus actos, a profundizar en la fe, a compartir con el hermano.

Es así como estos 40 días deben ser de oración compartida. ¿Qué significa esto? Los frutos de una oración cuaresmal son de liberación y reafirmación de fe y comunidad eclesial, de regocijo en el perdón y la experiencia de pensar en el otro, en el hermano o la hermana. Pon en práctica lo que nos recomienda Jesús en el evangelio que fue proclamado el miércoles de cenizas: Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará (Mt. 6,1-6.16-18). Lo secreto de nuestra persona es lo que debe resplandecer luego de nuestro momento íntimo con el Padre (nuestra Pascua personal). Llévalo a la práctica inmediatamente, no esperes a que llegue la(s) persona(s) que el Padre ha puesto en tu oración, búscala y comparte el fruto de tu intimidad espiritual.

La Cuaresma conduce directamente a la celebración de la Pascua de Resurrección. No tendría sentido estar cuarenta días en “reclusión” espiritual si no tuviéramos una finalidad práctica. Ya lo dice San Pablo: y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también su fe (1 Corintios 15,14). Ve y predica con tu ejemplo y dedicación que en tu vida hay una razón para existir alegre y esperanzado.

El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión. Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. Es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles. En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar? La fiesta de la Pascua es tan importante, que un solo día no nos alcanza para festejarla. Por eso la Iglesia ha fijado una octava de Pascua (ocho días) para contemplar la Resurrección y un Tiempo Pascual (cincuenta días) para seguir festejando la Resurrección del Señor. La fecha de celebración varía entre los días 22 de marzo y el 25 de abril, ya que tiene lugar el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera del hemisferio norte.

El término Pascua proviene del latín páscae, que a su vez proviene del griego πάσχα (pasjua), una adaptación del hebreo פסח (pésaj), que significa "paso" o "salto". Esta nota simplemente para que veas, que nuestra fe y su nomenclatura no es invento de nadie, tiene base y hechos verídicos e históricos. Además, ahora puedes “alardear” con tus amistades que sabes latín, griego y hebreo…

La cincuentena Pascual será momento para que los Frailes Capuchinos y el equipo de labores de la Asociación Misionera Capuchina estemos orando por ti y tus intenciones. Anótalas en el espacio proporcionado para ello en esta carta y envíalo a nuestras oficinas para incluirte durante los días 16 de abril al 4 de junio en esta Novena de la Resurrección del Señor.


Con mis bendiciones,